
El americano no da muchas pistas sobre qué quiere expresar con su último trabajo pero Dirtybird es sinónimo de sonido pistero y canalla. Pero para canalla y divertido están las imágenes y la historia hiper-sexualizada de una cita un tanto especial entre una chica depampanante y un muñeco hinchable que no pilla las “indirectas”. Una vacilada de tema y de vídeo.
